DORMIR A PIERNA SUELTA:
Esta frase hecha se utiliza para expresar que se duerme profundamente, libre de toda preocupación o desasosiego. No hay certeza documentada acerca del origen de esta expresión, si bien se supone que procede del lenguaje carcelario, ya que los presos, en otros tiempos menos civilizados (y aún hoy en algunos países oprimidos), solían dormir habitualmente enganchados unos a otros por las piernas o atados en los tobillos por pesadas bolas de hierro o grilletes.
DORMIRSE EN LOS LAURELES:
En Roma, cuando se coronaba a un general, pretor o cónsul tras una victoria se le festejaba un Triunfo. Como símbolo de gloria se le colocaban guirnaldas de laureles. Sin embargo, éstos debían agachar levemente su cabeza, por lo que daba la impresión de estar descansando sobre los laureles de la gloria.
DURAR MÁS QUE LAS OBRAS DEL ESCORIAL:
Esta expresión es una comparación ponderativa que se trae a cuento para referirse a algo, sea lo que fuere, cuya ejecución se alarga excesivamente. Expresiones similares son: “durar más que la Basílica del Pilar” o “ser más largo que la Muralla China”. Como se ve, se hace la comparación justamente con obras monumentales que se mantienen firmes a pesar del tiempo de su construcción y de la duración de las obras.
En cada lugar hay análogas expresiones siempre referidas al paso del tiempo y su relación con algún monumento antiguo, si bien también se emplea la expresión en el sentido de demora en la ejecución de una obra o de una actuación pública. Es el caso de la ciudad de Córdoba, la española, en el que la expresión se convierte en “durar más que las obras del murallón”, muro de contención del río Guadalquivir a su paso por Córdoba que comenzó a construirse en tiempos de Carlos III, para evitar las inundaciones, y cuya ejecución terminó en 1.964.
DURO DE MOLLERA:
Paradójicamente esta expresión ha cambiado, en el transcurso del tiempo, su significado original para dar a entender lo opuesto a lo que representaba, que ahora es “cabezota” o “de torpe entendimiento”.
La procedencia de la metáfora está en el concepto de la mollera de los bebés, que es muy blanda y sensible hasta que se endurece conforme el niño va creciendo. Así, las personas mayores ya tienen cerrada la mollera. Esto explica por qué, antiguamente, el dicho “duro de mollera” equivalía a ser sesudo y tener sensatez y cordura. No obstante, hoy se emplea el término para referirse al que es torpe para comprender cosas o es tozudo y no atiende a razones.
¡ECHALE GUINDAS AL PAVO!:
Expresión exclamativa que se suele utilizar en España ante el asombro que produce una acción, ante una extrema dificultad o ante cualquier asunto de complicada resolución. La expresión se hizo popular en los años treinta y cuarenta del pasado siglo merced a una canción con el mismo título que interpretaba la actriz Imperio Argentina en la película dirigida por Florián Rey titulada “Morena clara”.
Según ciertos filólogos el dicho original es “¡échale guindas a la Tarasca y verás como las masca!”, en referencia a este personaje de la mitología popular, la Tarasca, un espantajo de tela y cartón en forma de serpiente que aún todavía se saca a la calle en Granada y en otros pueblos españoles con ocasión de la festividad del Corpus Christi. En la mitología europea la Tarasca es un personaje legendario de los bosques de Galicia y de Francia. La técnica de construcción del engendro se perfeccionó al conseguir que abriera la boca a la que los niños le echaban guindas y los hombres que la portaban hacían ver que realmente las masticaba y las comía.
EL CUENTO DE NUNCA ACABAR:
Este modismo proviene de la tradición de los llamados “cuentos de la buena pipa” y en otros lugares, concretamente en Andalucía, del llamado “cuento de la haba que nunca se acaba”. En todos estos tradicionales cuentos comienzan unos relatos que parece ser prometedores y que acaban siendo repetitivos, interminables y aburridos. Cuentos en lo que no se cuenta nada y que se agotan en sí mismos como recurso expresivo. Es la razón por la que se usa este modismo para aludir a un asunto cuya solución no parece tener fin por una serie indefinida de demoras en cuanto a su conclusión definitiva.
EL PERRO DEL HORTELANO:
Esta expresión tan popular suele aplicarse a quienes no aprovechándose de las cosas impiden al mismo tiempo que otros se aprovechen de ellas. Hace alusión a los perros de los hortelanos que desprecian los frutos de un huerto y además los protegen. La forma original, rimada y completa de este modismo es : “el perro del hortelano, que ni come las coles, ni deja que se las coma el amo”. Obviamente, el perro no suele comer coles ni otros frutos de la huerta, de manera que el origen de esta frase parte de un pensamiento falso vulgarizado.
EL QUE SE FUE A SEVILLA PERDIO SU SILLA:
Durante el reinado en Castilla de Enrique IV de Trastámara, un sobrino de don Alonso de Fonseca -arzobispo de Sevilla- fue a su vez designado arzobispo de Santiago de Compostela, pero suponiendo el tío que, a causa de las revueltas que agitaban Galicia, a su sobrino le costaría tomar posesión de su cargo, se ofreció para adelantarse a Santiago con el objeto de allanarle las dificultades. A cambio, le pidió a su sobrino que lo reemplazase en los negocios de su sede en Sevilla. Así se hizo y con los mejores logros, de manera que una vez que don Alonso, concluida la gestión, regresó a Sevilla, se halló con la desagradable sorpresa de que su sobrino se resistía a abandonar la sede arzobispal, alegando que el arreglo había sido permanente. Para reconducir el litigio se hizo necesaria la intervención del Papa y hasta la del propio rey Enrique. El joven, una vez que viajó a Santiago acabó siendo preso y sentenciado a cinco años de condena por otros delitos, pero su carrera continuó y llegó a ocupar los más altos cargos eclesiásticos hasta ceder la sede compostelana a su propio hijo. De aquel suceso, muy comentado en su tiempo, nació el dicho que seguramente en su origen debió ser : “ El que se fue de Sevilla, perdió su silla” y no como aún hoy lo conocemos, “El que se fue a Sevilla, perdió su silla” .
EL TALÓN DE AQUILES:
Aquiles, el héroe de la Ilíada, no podía ser herido más que en una parte de su cuerpo: el talón. Cuando era niño, según la leyenda, su madre Thetis lo sumergió en el Estigia, uno de los ríos que circundan el infierno. Quien se bañaba en él se volvía invulnerable. Pero el talón del que la madre lo sostenía no fue mojado por las aguas mágicas. Por eso murió en el sitio de Trova: una flecha envenenada le dio justamente en el talón. La frase alude hoy a los aspectos más débiles y más expuestos de un individuo. Si sucumbe con facilidad a los flechazos del halago o de una tentación determinada, decimos que esas "zonas erróneas” son su talón de Aquiles.
EMPEZAR CON EL PIE DERECHO:
En los rituales paganos, al subir el altar era norma dar el primer paso largo y con la pierna derecha. Esto significaba un buen augurio y marcaba que los Dioses estarían a favor de los concurrentes.
martes, 24 de abril de 2007
lunes, 23 de abril de 2007
Maliciosa
Laguna Grande de Gredos
viernes, 20 de abril de 2007
Dichos populares 6
DE CAPA CAIDA:
Según el Diccionario de la Real Academia Española la expresión “ir de capa caída” es sinónimo de “padecer una sensible decadencia material o moral”. La citada expresión se aplica también a los objetos cuando van “cayendo en desuso”, cuando están pasados de moda o cuando una epidemia “pierde intensidad”. Con relación al origen de esta locución, la opinión más extendida es la que se refiere a la capa de hojas de los árboles, que al caerse lo dejan desnudo. Aunque resulta más creible la conjetura de que proviene del modismo francés “chape chute”, del siglo XII, que en un principio significaba “cosa provechosa”. Dicha expresión cambió en el siglo XVII, cuando “chercher chape chute” equivalía a “buscar mala ventura”.
DE LA CECA A LA MECA:
Es una locución referida al dinero que se va con facilidad en operaciones dudosas, aunque en su uso coloquial en el idioma castellano se refiere a las idas y venidas de las personas que van de un lugar a otro con un fin o sin un fin determinado (“andar de la ceca a la meca”). Se trata, en su origen, de una expresión xenófoba y antimorisca que revelaba el temor de los cristianos españoles de que los moriscos, cuando fueron expulsados del país, escondieran el dinero del reino, haciendo pasar monedas falsas por doblones castellanos. Los mitos sobre tesoros y monedas enterradas por los moriscos son abundantes en la literatura española del Siglo de Oro, desde Cervantes a Lope de Vega. Etimológicamente “ceca” proviene del árabe “sákka”, casa donde se elabora la moneda. “Meca” proviene del árabe “mákka” y significa “lugar que atrae por ser centro de una actividad determinada".
DE PÉ A PÁ / NI FÚ NI FÁ:
"De pe a pa" es una locución existente desde antiguo en nuestra lengua castellana. En el acto XVIII de la Celestina (1499) el rufián Centurio dice lo siguiente: "Yo te juro por el sancto martilogio, de pe a pa, el braço me tiembla de lo que por ella entiendo hazer, que contino pienso cómo la tenga contenta y jamás acierto". Fue recogida también por Gonzalo de Correas en su "Vocabulario de refranes" con el significado: "decir las cosas claras", aunque su sentido actual es "del principio hasta el final". Hay dudas sobre su origen y aunque algunos han intentado dar explicaciones inverosímiles sustentando sus raíces en el vasco o en el hebreo, parece tratarse simplemente de una locución creada por el simple placer de la similitud o el sonsonete, similar, por tanto, a muchas otras que existen en nuestro idioma y en todas las lenguas. Lo mismo es aplicable a la frase "ni fu ni fa", cuya creación debe ser más reciente y cuyo significado tanto puede ser "ni una cosa ni la otra", como "nada de nada", si bien pudiera interpretarse como analogía de otras locuciones, tales como "Ni chicha ni limoná" o "Ni carne ni pescado".
DE PUNTA EN BLANCO:
En los ejercicios para combate, los caballeros medievales empleaban armas de hierro ordinario que carecían de filo y llevaban en la punta un botón, como los floretes con que se aprende esgrima. Recibían el nombre de armas negras, en oposición a las que se usaban en los torneos, que eran de acero filoso y tenían el extremo afilado o, como se decía entonces, la punta en blanco. En esas lizas, los contendientes se presentaban ante el árbitro o maestro de armas acompañados de sus escuderos, quienes portaban los yelmos con sus penachos y los respectivos escudos. La gran pompa de esta ceremonia con música de fanfarrias y el espectáculo de las armaduras relucientes y los estandartes al viento quedaron asociados a la frase "estar de punta en blanco", que tomó el sentido de mostrarse con las mejores galas. Pasaron los tiempos feudales, pero el dicho subsiste. Sólo que ahora se aplica a cualquiera que luce impecablemente desde el peinado hasta los pies. Vestido de punta en blanco. Como para un torneo... de elegancia.
DEFENDER A CAPA Y ESPADA:
Se utiliza esta expresión cuando se trata de defender una idea, una opinión o a una persona con absoluta determinación, considerando la legitimidad y justicia de tan firme defensa. La expresión puede tener su origen en el tradicional concepto del honor (que tanto aparece en el teatro clásico español), honor cuya defensa era encomendada a los caballeros (quienes vestían la tradicional indumentaria de la capa española) mediante el uso de la espada, símbolo de poder y de hombría. Las obras dramáticas que utilizan este recurso son denominadas de capa y espada.
DEJAR EN LA ESTACADA:
La "estacada" era el campo de batalla contruido con estacas donde se celebraban los desfiles solemnes, los torneos y demás competiciones entre caballeros. De ahí se llamó figuradamente "quedarse en la estacada" a ser vencido en una disputa o perder en una determinada empresa; y "dejar a alquien en la estacada" a abandonarle en un momento delicado o peligroso.
DEL TIEMPO DE MARICASTAÑA:
No hay constancia histórica de la existencia de este personaje, como tampoco se conoce el motivo por el cual se le asocia con épocas remotas. Aunque en Galicia es muy popular la leyenda de una tal Maricastaña, habitante de la provincia de Lugo, la cual, junto con su marido y hermanos, encabezó un partido de extracción popular que se oponía al pago de los tributos exigidos abusivamente por el obispo de la diócesis lucense. Incluso se afirma que habría sido ella misma la que ordenó matar -como represalia- al mayordomo del prelado. La fama de esta mujer se cimentaba no tanto en sus principios morales y actitudes de arrojo, cuanto en su aspecto muy varonil. También hay quienes afirman que el personaje Maricastaña no es real sino mitológico y pertenecería a la leyenda celta, a través del cuento "La batalla de los pájaros", cuyo personaje central es una tal Auburn Mary (traducible como María de color castaño). De todas formas, real o inventada, esta mujer forma parte del léxico de la mayoría de los hispanohablantes en el dicho “del tiempo de Maricastaña”, para hacer alusión a algo o alguien que hace mucho tiempo que está en este mundo.
DESCRUBRIR EL PASTEL:
Se utiliza para expresar que una cosa que se procuraba mantener oculta salía a la luz. Para averiguar el origen del dicho, hay que tener en cuenta la definición de pastel: "masa de harina y manteca en la que ordinariamente se envuelve crema o dulce". Antiguamente, también se llamaba pastel a una empanadilla cuadrada rellena de carne picada o pistada. Pero no siempre era éste su contenido, ya que los pasteleros llevaban fama de adulterarlo, según constata Sebastián de Covarrubias en su obra Tesoro (1611). De este modo, descubrir el pastel podía aludir a verificar si éste tenía o no el relleno esperado. El origen de la expresión también podría estar relacionado con los naipes, ya que el vocablo pastel define "una fullería en el juego que consiste en barajar y disponer los naipes de modo que se tome el que los reparte lo principal del juego o se le dé a otro su parcial".
DESPACITO Y CON BUENA LETRA:
Para los que ya somos bastante mayores la experiencia de la caligrafía en la escuela fue, más que una labor cuidadosa, la necesidad de no errar al escribir con aquellas viejas plumas que se mojaban en el tintero y que al menor descuido proporcionaban un borrón del que habría de hacer, como dice otro modismo castellano, cuenta nueva de lo escrito. A ello está referido en cierto modo este modismo : sirve para indicar que algo se ha de hacer con sumo cuidado y atención, como la cuidadosa letra con la que hacíamos, en otro tiempo, nuestras labores escolares. Su origen se remonta, por supuesto, al arte de la caligrafía en el que se trabajaba lentamente, con mucha atención y cuidado, ya que no existían más medios para corregir los errores que romper la cuartilla y empezar de nuevo.
DONDE CRISTO DIO LAS TRES VOCES:
Dicho de origen cristiano, todavía de muy frecuente uso en el sur de España y que hace referencia a un lugar apartado y lejano. Su origen : la cita evangélica de cuando Cristo se retiró al desierto, antes de iniciar su vida pública, para hacer ayuno y penitencia. Tras cuarenta días y cuarenta noches de ayuno tuvo que soportar, con éxito, las tres tentaciones de las que hablan los evangelistas y esas son las “tres voces” o contestaciones de rechazo a Satanás a las que alude el dicho, que en otra forma más desusada dice “Donde Cristo perdió las alpargatas”, con el mismo significado de alusión a lujar lejano y apartado. Otra versión, macarra e irreverente de estos tiempos ha vulgarizado el dicho en la forma “Donde Cristo perdió el mechero”.
Según el Diccionario de la Real Academia Española la expresión “ir de capa caída” es sinónimo de “padecer una sensible decadencia material o moral”. La citada expresión se aplica también a los objetos cuando van “cayendo en desuso”, cuando están pasados de moda o cuando una epidemia “pierde intensidad”. Con relación al origen de esta locución, la opinión más extendida es la que se refiere a la capa de hojas de los árboles, que al caerse lo dejan desnudo. Aunque resulta más creible la conjetura de que proviene del modismo francés “chape chute”, del siglo XII, que en un principio significaba “cosa provechosa”. Dicha expresión cambió en el siglo XVII, cuando “chercher chape chute” equivalía a “buscar mala ventura”.
DE LA CECA A LA MECA:
Es una locución referida al dinero que se va con facilidad en operaciones dudosas, aunque en su uso coloquial en el idioma castellano se refiere a las idas y venidas de las personas que van de un lugar a otro con un fin o sin un fin determinado (“andar de la ceca a la meca”). Se trata, en su origen, de una expresión xenófoba y antimorisca que revelaba el temor de los cristianos españoles de que los moriscos, cuando fueron expulsados del país, escondieran el dinero del reino, haciendo pasar monedas falsas por doblones castellanos. Los mitos sobre tesoros y monedas enterradas por los moriscos son abundantes en la literatura española del Siglo de Oro, desde Cervantes a Lope de Vega. Etimológicamente “ceca” proviene del árabe “sákka”, casa donde se elabora la moneda. “Meca” proviene del árabe “mákka” y significa “lugar que atrae por ser centro de una actividad determinada".
DE PÉ A PÁ / NI FÚ NI FÁ:
"De pe a pa" es una locución existente desde antiguo en nuestra lengua castellana. En el acto XVIII de la Celestina (1499) el rufián Centurio dice lo siguiente: "Yo te juro por el sancto martilogio, de pe a pa, el braço me tiembla de lo que por ella entiendo hazer, que contino pienso cómo la tenga contenta y jamás acierto". Fue recogida también por Gonzalo de Correas en su "Vocabulario de refranes" con el significado: "decir las cosas claras", aunque su sentido actual es "del principio hasta el final". Hay dudas sobre su origen y aunque algunos han intentado dar explicaciones inverosímiles sustentando sus raíces en el vasco o en el hebreo, parece tratarse simplemente de una locución creada por el simple placer de la similitud o el sonsonete, similar, por tanto, a muchas otras que existen en nuestro idioma y en todas las lenguas. Lo mismo es aplicable a la frase "ni fu ni fa", cuya creación debe ser más reciente y cuyo significado tanto puede ser "ni una cosa ni la otra", como "nada de nada", si bien pudiera interpretarse como analogía de otras locuciones, tales como "Ni chicha ni limoná" o "Ni carne ni pescado".
DE PUNTA EN BLANCO:
En los ejercicios para combate, los caballeros medievales empleaban armas de hierro ordinario que carecían de filo y llevaban en la punta un botón, como los floretes con que se aprende esgrima. Recibían el nombre de armas negras, en oposición a las que se usaban en los torneos, que eran de acero filoso y tenían el extremo afilado o, como se decía entonces, la punta en blanco. En esas lizas, los contendientes se presentaban ante el árbitro o maestro de armas acompañados de sus escuderos, quienes portaban los yelmos con sus penachos y los respectivos escudos. La gran pompa de esta ceremonia con música de fanfarrias y el espectáculo de las armaduras relucientes y los estandartes al viento quedaron asociados a la frase "estar de punta en blanco", que tomó el sentido de mostrarse con las mejores galas. Pasaron los tiempos feudales, pero el dicho subsiste. Sólo que ahora se aplica a cualquiera que luce impecablemente desde el peinado hasta los pies. Vestido de punta en blanco. Como para un torneo... de elegancia.
DEFENDER A CAPA Y ESPADA:
Se utiliza esta expresión cuando se trata de defender una idea, una opinión o a una persona con absoluta determinación, considerando la legitimidad y justicia de tan firme defensa. La expresión puede tener su origen en el tradicional concepto del honor (que tanto aparece en el teatro clásico español), honor cuya defensa era encomendada a los caballeros (quienes vestían la tradicional indumentaria de la capa española) mediante el uso de la espada, símbolo de poder y de hombría. Las obras dramáticas que utilizan este recurso son denominadas de capa y espada.
DEJAR EN LA ESTACADA:
La "estacada" era el campo de batalla contruido con estacas donde se celebraban los desfiles solemnes, los torneos y demás competiciones entre caballeros. De ahí se llamó figuradamente "quedarse en la estacada" a ser vencido en una disputa o perder en una determinada empresa; y "dejar a alquien en la estacada" a abandonarle en un momento delicado o peligroso.
DEL TIEMPO DE MARICASTAÑA:
No hay constancia histórica de la existencia de este personaje, como tampoco se conoce el motivo por el cual se le asocia con épocas remotas. Aunque en Galicia es muy popular la leyenda de una tal Maricastaña, habitante de la provincia de Lugo, la cual, junto con su marido y hermanos, encabezó un partido de extracción popular que se oponía al pago de los tributos exigidos abusivamente por el obispo de la diócesis lucense. Incluso se afirma que habría sido ella misma la que ordenó matar -como represalia- al mayordomo del prelado. La fama de esta mujer se cimentaba no tanto en sus principios morales y actitudes de arrojo, cuanto en su aspecto muy varonil. También hay quienes afirman que el personaje Maricastaña no es real sino mitológico y pertenecería a la leyenda celta, a través del cuento "La batalla de los pájaros", cuyo personaje central es una tal Auburn Mary (traducible como María de color castaño). De todas formas, real o inventada, esta mujer forma parte del léxico de la mayoría de los hispanohablantes en el dicho “del tiempo de Maricastaña”, para hacer alusión a algo o alguien que hace mucho tiempo que está en este mundo.
DESCRUBRIR EL PASTEL:
Se utiliza para expresar que una cosa que se procuraba mantener oculta salía a la luz. Para averiguar el origen del dicho, hay que tener en cuenta la definición de pastel: "masa de harina y manteca en la que ordinariamente se envuelve crema o dulce". Antiguamente, también se llamaba pastel a una empanadilla cuadrada rellena de carne picada o pistada. Pero no siempre era éste su contenido, ya que los pasteleros llevaban fama de adulterarlo, según constata Sebastián de Covarrubias en su obra Tesoro (1611). De este modo, descubrir el pastel podía aludir a verificar si éste tenía o no el relleno esperado. El origen de la expresión también podría estar relacionado con los naipes, ya que el vocablo pastel define "una fullería en el juego que consiste en barajar y disponer los naipes de modo que se tome el que los reparte lo principal del juego o se le dé a otro su parcial".
DESPACITO Y CON BUENA LETRA:
Para los que ya somos bastante mayores la experiencia de la caligrafía en la escuela fue, más que una labor cuidadosa, la necesidad de no errar al escribir con aquellas viejas plumas que se mojaban en el tintero y que al menor descuido proporcionaban un borrón del que habría de hacer, como dice otro modismo castellano, cuenta nueva de lo escrito. A ello está referido en cierto modo este modismo : sirve para indicar que algo se ha de hacer con sumo cuidado y atención, como la cuidadosa letra con la que hacíamos, en otro tiempo, nuestras labores escolares. Su origen se remonta, por supuesto, al arte de la caligrafía en el que se trabajaba lentamente, con mucha atención y cuidado, ya que no existían más medios para corregir los errores que romper la cuartilla y empezar de nuevo.
DONDE CRISTO DIO LAS TRES VOCES:
Dicho de origen cristiano, todavía de muy frecuente uso en el sur de España y que hace referencia a un lugar apartado y lejano. Su origen : la cita evangélica de cuando Cristo se retiró al desierto, antes de iniciar su vida pública, para hacer ayuno y penitencia. Tras cuarenta días y cuarenta noches de ayuno tuvo que soportar, con éxito, las tres tentaciones de las que hablan los evangelistas y esas son las “tres voces” o contestaciones de rechazo a Satanás a las que alude el dicho, que en otra forma más desusada dice “Donde Cristo perdió las alpargatas”, con el mismo significado de alusión a lujar lejano y apartado. Otra versión, macarra e irreverente de estos tiempos ha vulgarizado el dicho en la forma “Donde Cristo perdió el mechero”.
Dichos populares 5
CUATRO OJOS VEN MAS QUE DOS:
Afirmación que se expresa para señalar la importancia de aceptar ayuda, para realizar algún propósito. Esta frase suele aplicarse, durante el transcurso de una conversación, en la que uno de los presentes explica alguna situación de dificultad, por lo general referido a alguna búsqueda. A lo que otro de ellos le responde con dicha frase, tratando de decirle que pidiendo ayuda, entre todos resultará más fácil realizar la labor. Su uso más frecuente va vinculado a la búsqueda mediante la vista, y menos específicamente a cualquier otra percepción, y por extensión, no solo se reduce a lo anterior, sino también a otras cuestiones donde se realiza una labor individual y por cuyo modo de proceder se le reprocha que si pide ayuda no se le niega, y la labor entonces se presta a mayores facilidades.
DAR CARTA BLANCA:
La expresión dar a alguien carta blanca significa ‘”autorización plena que se le concede a una persona para actuar en un determinado asunto según su propio criterio”. La expresión podría provenir del mundo de los juegos de naipes en muchos de los cuales la carta blanca es el comodín que puede utilizarse en lugar de cualquiera de las otras, si bien no se descarta su procedencia de la actividad del espionaje y de la intriga entre países, que, en otros tiempos, solían disponer de agentes especiales que necesitaban autorizaciones para llevar a cabo determinadas acciones, autorizaciones que podían ser salvoconductos para pasar a otro país en circunstancias peligrosas. Con el término “carta” se construyen otros modismos, como “a carta cabal”, que denota cualidad moral positiva y que puede entenderse en el sentido “de manera intachable ; “a la carta”, para ser servido a gusto del interesado, como la carta de los restaurantes ; “carta abierta”, sinónimo de artículo periodístico redactado en forma de carta personal, de carácter polémico ; “carta de naturaleza”, que alude a pertenencia reconocida a una entidad o a un ámbito que no son los naturales.
DAR EL BRAZO A TORCER:
Esta expresión, que suele ser utilizada coloquialmente en sentido negativo (NO dar el brazo a torcer), significa 'rendirse, desistir de un dictamen o propósito determinado'. Su origen no es demasiado rebuscado. Alude al popular juego del “pulso”, en el que dos contendientes, apoyando uno de sus codos respectivos sobre la superficie de una mesa, se agarran la mano y luchan por doblar el antebrazo del contrario hasta lograr torcerlo, rendirlo.
DAR EL DO DE PECHO:
En sentido figurado este modismo significa “rozar la perfección el comportamiento de un ser humano en determinados actos”, como también el “máximo esfuerzo de que es capaz una persona”. Proviene el modismo del mundo del “bel canto”. El “do de pecho” es la nota más aguda que puede lograr un tenor. Dicha nota se considera que es emitida desde el fondo de la caja torácica, a diferencia de la nota nasal y del falsete, que se produce haciendo vibrar las cuerdas superiores de la laringe. Según leemos en la página “1de3” fue el tenor italiano Enrique Tamberlik (1868 y en “Il trovattore”) el primero en conseguirlo, convirtiendo un sol en un do.
DAR ESQUINAZO:
El significado literal de esta expresión popular es “dejar plantada a una persona, abandonarla”. En su sentido original la frase correcta se acostumbraba a emplear en la forma “dar cantonada”, expresión que todavía suele ser utilizada en numerosos pueblos de la Comunidad de Aragón así como en algunos países de América del Sur y recogida como tal por el propio DRAE. “Cantonada” es sinónimo de esquina o cantón, y dar cantonada equivalía a “burlar a una persona a la vuelta de la esquina”, bien huyendo de ella, bien dejándola plantada.
DAR GATO POR LIEBRE:
Si hay algo que ha mantenido la tradición con el paso de los siglos, es, sin duda, la mala fama de las posadas, hosterías y fondas, respecto de la calidad de sus comidas. La literatura universal está llena de alusiones, muchas de ellas irónicas, acerca del valor de los alimentos ofrecidos en ellas. Y era tanto el descrédito de estos lugares, que llegó a hacerse usual entre los comensales la práctica de un conjuro, previo a la degustación, en el que aquellos, parados frente a la carne recién asada, recitaban: Si eres cabrito, manténte frito; si eres gato, salta al plato. Por supuesto, este "exorcismo" nunca sirvió para demostrar la veracidad de la fama de la posada, pero dio origen a la expresión “dar gato por liebre”, que con el tiempo se incorporó al lenguaje popular como equivalente de engaño malicioso por el que se da alguna cosa de inferior calidad, bajo la apariencia de legitimidad.
DAR LA CAMPANADA:
Expresión que se liga a otra locución como es “hacer una que sea sonada” y cuyo significado es amenazar con un gran escarmiento o castigo, así como realizar una acción sorprendente y épica, de enorme repercusión popular. El origen de la frase se debe a la falsa leyenda que cuenta como Ramiro II de Aragón, conocido con el sobrenombre de “El Monje” (cuando falleció su hermano Alfonso I sin descendencia, era monje del monasterio de San Ponce de Forneras, en el Languedoc), fue llamado a sucederle, lo que disgustó a los nobles, que le llamaban despectivamente el rey Cogulla. Viendo peligrar su reinado pidió asesoramiento a su antiguo abad, el cual, por todo consejo, cortó todas las plantas que sobresalían de las demás en el jardín del monasterio. A su regreso, Ramiro II ordenó decapitar a todos los nobles rebeldes y colocó sus cabezas en forma de campana para que su visión sonara como advertencia y castigo en todo el reino.
DAR LA NOTA:
Dícese “dar la nota” de la persona que llama la atención por lo inadecuado de su comportamiento. En torno al término nota se construyen varios tipos de frases hechas. A saber : -Poner la nota discordante, sinónimo de romper la armonía en un conjunto. -De mala nota. Referido a casa, mujer u hombre de mala fama. - De nota. Personalmente notable y destacado. -De primera nota, referido a calidad y categoría. -Exagerar la nota, en el sentido literal del verbo. -Quedarse nota (poco usual) homólogo de quedarse pasmado ye stupefacto.
DAR PALOS DE CIEGO:
Con esta expresión se alude a la “actuación titubeante y desorientada que no logra alcanzar los fines perseguidos”. Su origen se remonta a ciertos juegos consistentes en privar momentáneamente de la visión a los participantes, como el célebre juego de la piñata. El ciego ocasional, con los ojos vendados y armado de un palo, tenía que romper una vasija de barro pendiente de una cuerda y cuyo contenido era el objeto del juego. Cuando lograba alcanzarla, la vasija derramaba su contenido, consistente por lo general en agua o golosinas.
DAR UN SOPONCIO:
El término "soponcio" significa ‘sofoco, disgusto’ y, por extensión, la frase "dar un soponcio" se aplica a una alteración de la salud del cuerpo de tal calibre que puede llegar a producir un colapso. El término “soponcio” se emplea desde 1739, citado en la conocida obra de Corominas “Breve diccionario etimológico de la lengua castellana” (1987). El origen del término es incierto, aunque podría derivar del cruce de dos palabras: “sopetón” (‘golpe brusco’) y de la voz de origen salmantino”arreponcio” (‘ataque de un mal’).
Afirmación que se expresa para señalar la importancia de aceptar ayuda, para realizar algún propósito. Esta frase suele aplicarse, durante el transcurso de una conversación, en la que uno de los presentes explica alguna situación de dificultad, por lo general referido a alguna búsqueda. A lo que otro de ellos le responde con dicha frase, tratando de decirle que pidiendo ayuda, entre todos resultará más fácil realizar la labor. Su uso más frecuente va vinculado a la búsqueda mediante la vista, y menos específicamente a cualquier otra percepción, y por extensión, no solo se reduce a lo anterior, sino también a otras cuestiones donde se realiza una labor individual y por cuyo modo de proceder se le reprocha que si pide ayuda no se le niega, y la labor entonces se presta a mayores facilidades.
DAR CARTA BLANCA:
La expresión dar a alguien carta blanca significa ‘”autorización plena que se le concede a una persona para actuar en un determinado asunto según su propio criterio”. La expresión podría provenir del mundo de los juegos de naipes en muchos de los cuales la carta blanca es el comodín que puede utilizarse en lugar de cualquiera de las otras, si bien no se descarta su procedencia de la actividad del espionaje y de la intriga entre países, que, en otros tiempos, solían disponer de agentes especiales que necesitaban autorizaciones para llevar a cabo determinadas acciones, autorizaciones que podían ser salvoconductos para pasar a otro país en circunstancias peligrosas. Con el término “carta” se construyen otros modismos, como “a carta cabal”, que denota cualidad moral positiva y que puede entenderse en el sentido “de manera intachable ; “a la carta”, para ser servido a gusto del interesado, como la carta de los restaurantes ; “carta abierta”, sinónimo de artículo periodístico redactado en forma de carta personal, de carácter polémico ; “carta de naturaleza”, que alude a pertenencia reconocida a una entidad o a un ámbito que no son los naturales.
DAR EL BRAZO A TORCER:
Esta expresión, que suele ser utilizada coloquialmente en sentido negativo (NO dar el brazo a torcer), significa 'rendirse, desistir de un dictamen o propósito determinado'. Su origen no es demasiado rebuscado. Alude al popular juego del “pulso”, en el que dos contendientes, apoyando uno de sus codos respectivos sobre la superficie de una mesa, se agarran la mano y luchan por doblar el antebrazo del contrario hasta lograr torcerlo, rendirlo.
DAR EL DO DE PECHO:
En sentido figurado este modismo significa “rozar la perfección el comportamiento de un ser humano en determinados actos”, como también el “máximo esfuerzo de que es capaz una persona”. Proviene el modismo del mundo del “bel canto”. El “do de pecho” es la nota más aguda que puede lograr un tenor. Dicha nota se considera que es emitida desde el fondo de la caja torácica, a diferencia de la nota nasal y del falsete, que se produce haciendo vibrar las cuerdas superiores de la laringe. Según leemos en la página “1de3” fue el tenor italiano Enrique Tamberlik (1868 y en “Il trovattore”) el primero en conseguirlo, convirtiendo un sol en un do.
DAR ESQUINAZO:
El significado literal de esta expresión popular es “dejar plantada a una persona, abandonarla”. En su sentido original la frase correcta se acostumbraba a emplear en la forma “dar cantonada”, expresión que todavía suele ser utilizada en numerosos pueblos de la Comunidad de Aragón así como en algunos países de América del Sur y recogida como tal por el propio DRAE. “Cantonada” es sinónimo de esquina o cantón, y dar cantonada equivalía a “burlar a una persona a la vuelta de la esquina”, bien huyendo de ella, bien dejándola plantada.
DAR GATO POR LIEBRE:
Si hay algo que ha mantenido la tradición con el paso de los siglos, es, sin duda, la mala fama de las posadas, hosterías y fondas, respecto de la calidad de sus comidas. La literatura universal está llena de alusiones, muchas de ellas irónicas, acerca del valor de los alimentos ofrecidos en ellas. Y era tanto el descrédito de estos lugares, que llegó a hacerse usual entre los comensales la práctica de un conjuro, previo a la degustación, en el que aquellos, parados frente a la carne recién asada, recitaban: Si eres cabrito, manténte frito; si eres gato, salta al plato. Por supuesto, este "exorcismo" nunca sirvió para demostrar la veracidad de la fama de la posada, pero dio origen a la expresión “dar gato por liebre”, que con el tiempo se incorporó al lenguaje popular como equivalente de engaño malicioso por el que se da alguna cosa de inferior calidad, bajo la apariencia de legitimidad.
DAR LA CAMPANADA:
Expresión que se liga a otra locución como es “hacer una que sea sonada” y cuyo significado es amenazar con un gran escarmiento o castigo, así como realizar una acción sorprendente y épica, de enorme repercusión popular. El origen de la frase se debe a la falsa leyenda que cuenta como Ramiro II de Aragón, conocido con el sobrenombre de “El Monje” (cuando falleció su hermano Alfonso I sin descendencia, era monje del monasterio de San Ponce de Forneras, en el Languedoc), fue llamado a sucederle, lo que disgustó a los nobles, que le llamaban despectivamente el rey Cogulla. Viendo peligrar su reinado pidió asesoramiento a su antiguo abad, el cual, por todo consejo, cortó todas las plantas que sobresalían de las demás en el jardín del monasterio. A su regreso, Ramiro II ordenó decapitar a todos los nobles rebeldes y colocó sus cabezas en forma de campana para que su visión sonara como advertencia y castigo en todo el reino.
DAR LA NOTA:
Dícese “dar la nota” de la persona que llama la atención por lo inadecuado de su comportamiento. En torno al término nota se construyen varios tipos de frases hechas. A saber : -Poner la nota discordante, sinónimo de romper la armonía en un conjunto. -De mala nota. Referido a casa, mujer u hombre de mala fama. - De nota. Personalmente notable y destacado. -De primera nota, referido a calidad y categoría. -Exagerar la nota, en el sentido literal del verbo. -Quedarse nota (poco usual) homólogo de quedarse pasmado ye stupefacto.
DAR PALOS DE CIEGO:
Con esta expresión se alude a la “actuación titubeante y desorientada que no logra alcanzar los fines perseguidos”. Su origen se remonta a ciertos juegos consistentes en privar momentáneamente de la visión a los participantes, como el célebre juego de la piñata. El ciego ocasional, con los ojos vendados y armado de un palo, tenía que romper una vasija de barro pendiente de una cuerda y cuyo contenido era el objeto del juego. Cuando lograba alcanzarla, la vasija derramaba su contenido, consistente por lo general en agua o golosinas.
DAR UN SOPONCIO:
El término "soponcio" significa ‘sofoco, disgusto’ y, por extensión, la frase "dar un soponcio" se aplica a una alteración de la salud del cuerpo de tal calibre que puede llegar a producir un colapso. El término “soponcio” se emplea desde 1739, citado en la conocida obra de Corominas “Breve diccionario etimológico de la lengua castellana” (1987). El origen del término es incierto, aunque podría derivar del cruce de dos palabras: “sopetón” (‘golpe brusco’) y de la voz de origen salmantino”arreponcio” (‘ataque de un mal’).
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