viernes, 20 de abril de 2007

Dichos populares 6

DE CAPA CAIDA:
Según el Diccionario de la Real Academia Española la expresión “ir de capa caída” es sinónimo de “padecer una sensible decadencia material o moral”. La citada expresión se aplica también a los objetos cuando van “cayendo en desuso”, cuando están pasados de moda o cuando una epidemia “pierde intensidad”. Con relación al origen de esta locución, la opinión más extendida es la que se refiere a la capa de hojas de los árboles, que al caerse lo dejan desnudo. Aunque resulta más creible la conjetura de que proviene del modismo francés “chape chute”, del siglo XII, que en un principio significaba “cosa provechosa”. Dicha expresión cambió en el siglo XVII, cuando “chercher chape chute” equivalía a “buscar mala ventura”.

DE LA CECA A LA MECA:
Es una locución referida al dinero que se va con facilidad en operaciones dudosas, aunque en su uso coloquial en el idioma castellano se refiere a las idas y venidas de las personas que van de un lugar a otro con un fin o sin un fin determinado (“andar de la ceca a la meca”). Se trata, en su origen, de una expresión xenófoba y antimorisca que revelaba el temor de los cristianos españoles de que los moriscos, cuando fueron expulsados del país, escondieran el dinero del reino, haciendo pasar monedas falsas por doblones castellanos. Los mitos sobre tesoros y monedas enterradas por los moriscos son abundantes en la literatura española del Siglo de Oro, desde Cervantes a Lope de Vega. Etimológicamente “ceca” proviene del árabe “sákka”, casa donde se elabora la moneda. “Meca” proviene del árabe “mákka” y significa “lugar que atrae por ser centro de una actividad determinada".

DE PÉ A PÁ / NI FÚ NI FÁ:
"De pe a pa" es una locución existente desde antiguo en nuestra lengua castellana. En el acto XVIII de la Celestina (1499) el rufián Centurio dice lo siguiente: "Yo te juro por el sancto martilogio, de pe a pa, el braço me tiembla de lo que por ella entiendo hazer, que contino pienso cómo la tenga contenta y jamás acierto". Fue recogida también por Gonzalo de Correas en su "Vocabulario de refranes" con el significado: "decir las cosas claras", aunque su sentido actual es "del principio hasta el final". Hay dudas sobre su origen y aunque algunos han intentado dar explicaciones inverosímiles sustentando sus raíces en el vasco o en el hebreo, parece tratarse simplemente de una locución creada por el simple placer de la similitud o el sonsonete, similar, por tanto, a muchas otras que existen en nuestro idioma y en todas las lenguas. Lo mismo es aplicable a la frase "ni fu ni fa", cuya creación debe ser más reciente y cuyo significado tanto puede ser "ni una cosa ni la otra", como "nada de nada", si bien pudiera interpretarse como analogía de otras locuciones, tales como "Ni chicha ni limoná" o "Ni carne ni pescado".

DE PUNTA EN BLANCO:
En los ejercicios para combate, los caballeros medievales empleaban armas de hierro ordinario que carecían de filo y llevaban en la punta un botón, como los floretes con que se aprende esgrima. Recibían el nombre de armas negras, en oposición a las que se usaban en los torneos, que eran de acero filoso y tenían el extremo afilado o, como se decía entonces, la punta en blanco. En esas lizas, los contendientes se presentaban ante el árbitro o maestro de armas acompañados de sus escuderos, quienes portaban los yelmos con sus penachos y los respectivos escudos. La gran pompa de esta ceremonia con música de fanfarrias y el espectáculo de las armaduras relucientes y los estandartes al viento quedaron asociados a la frase "estar de punta en blanco", que tomó el sentido de mostrarse con las mejores galas. Pasaron los tiempos feudales, pero el dicho subsiste. Sólo que ahora se aplica a cualquiera que luce impecablemente desde el peinado hasta los pies. Vestido de punta en blanco. Como para un torneo... de elegancia.

DEFENDER A CAPA Y ESPADA:
Se utiliza esta expresión cuando se trata de defender una idea, una opinión o a una persona con absoluta determinación, considerando la legitimidad y justicia de tan firme defensa. La expresión puede tener su origen en el tradicional concepto del honor (que tanto aparece en el teatro clásico español), honor cuya defensa era encomendada a los caballeros (quienes vestían la tradicional indumentaria de la capa española) mediante el uso de la espada, símbolo de poder y de hombría. Las obras dramáticas que utilizan este recurso son denominadas de capa y espada.

DEJAR EN LA ESTACADA:
La "estacada" era el campo de batalla contruido con estacas donde se celebraban los desfiles solemnes, los torneos y demás competiciones entre caballeros. De ahí se llamó figuradamente "quedarse en la estacada" a ser vencido en una disputa o perder en una determinada empresa; y "dejar a alquien en la estacada" a abandonarle en un momento delicado o peligroso.

DEL TIEMPO DE MARICASTAÑA:
No hay constancia histórica de la existencia de este personaje, como tampoco se conoce el motivo por el cual se le asocia con épocas remotas. Aunque en Galicia es muy popular la leyenda de una tal Maricastaña, habitante de la provincia de Lugo, la cual, junto con su marido y hermanos, encabezó un partido de extracción popular que se oponía al pago de los tributos exigidos abusivamente por el obispo de la diócesis lucense. Incluso se afirma que habría sido ella misma la que ordenó matar -como represalia- al mayordomo del prelado. La fama de esta mujer se cimentaba no tanto en sus principios morales y actitudes de arrojo, cuanto en su aspecto muy varonil. También hay quienes afirman que el personaje Maricastaña no es real sino mitológico y pertenecería a la leyenda celta, a través del cuento "La batalla de los pájaros", cuyo personaje central es una tal Auburn Mary (traducible como María de color castaño). De todas formas, real o inventada, esta mujer forma parte del léxico de la mayoría de los hispanohablantes en el dicho “del tiempo de Maricastaña”, para hacer alusión a algo o alguien que hace mucho tiempo que está en este mundo.

DESCRUBRIR EL PASTEL:
Se utiliza para expresar que una cosa que se procuraba mantener oculta salía a la luz. Para averiguar el origen del dicho, hay que tener en cuenta la definición de pastel: "masa de harina y manteca en la que ordinariamente se envuelve crema o dulce". Antiguamente, también se llamaba pastel a una empanadilla cuadrada rellena de carne picada o pistada. Pero no siempre era éste su contenido, ya que los pasteleros llevaban fama de adulterarlo, según constata Sebastián de Covarrubias en su obra Tesoro (1611). De este modo, descubrir el pastel podía aludir a verificar si éste tenía o no el relleno esperado. El origen de la expresión también podría estar relacionado con los naipes, ya que el vocablo pastel define "una fullería en el juego que consiste en barajar y disponer los naipes de modo que se tome el que los reparte lo principal del juego o se le dé a otro su parcial".

DESPACITO Y CON BUENA LETRA:
Para los que ya somos bastante mayores la experiencia de la caligrafía en la escuela fue, más que una labor cuidadosa, la necesidad de no errar al escribir con aquellas viejas plumas que se mojaban en el tintero y que al menor descuido proporcionaban un borrón del que habría de hacer, como dice otro modismo castellano, cuenta nueva de lo escrito. A ello está referido en cierto modo este modismo : sirve para indicar que algo se ha de hacer con sumo cuidado y atención, como la cuidadosa letra con la que hacíamos, en otro tiempo, nuestras labores escolares. Su origen se remonta, por supuesto, al arte de la caligrafía en el que se trabajaba lentamente, con mucha atención y cuidado, ya que no existían más medios para corregir los errores que romper la cuartilla y empezar de nuevo.

DONDE CRISTO DIO LAS TRES VOCES:
Dicho de origen cristiano, todavía de muy frecuente uso en el sur de España y que hace referencia a un lugar apartado y lejano. Su origen : la cita evangélica de cuando Cristo se retiró al desierto, antes de iniciar su vida pública, para hacer ayuno y penitencia. Tras cuarenta días y cuarenta noches de ayuno tuvo que soportar, con éxito, las tres tentaciones de las que hablan los evangelistas y esas son las “tres voces” o contestaciones de rechazo a Satanás a las que alude el dicho, que en otra forma más desusada dice “Donde Cristo perdió las alpargatas”, con el mismo significado de alusión a lujar lejano y apartado. Otra versión, macarra e irreverente de estos tiempos ha vulgarizado el dicho en la forma “Donde Cristo perdió el mechero”.